El secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica, afirma que las últimas precipitaciones registradas en la provincia, que dejaron entre 40 y 50 litros por metro cuadrado según las comarcas, han mejorado algo el fruto, pero que los secanos están perdidos y cuantifica en una reducción de 100.000 toneladas la producción de aceite de oliva en la campaña 2021/2022.

Confirmada la reducción de un 20% de cosecha de aceite de oliva, UPA Granada confía en que los precios se mantengan por encima de los costes de producción. El secretario general de la Organización, Nicolás Chica, afirma que, a pesar de las últimas lluvias registradas en la provincia, que dejaron entre 40 y 50 litros por metro cuadrado según las comarcas y que han mejorado
algo el fruto, no han servido para recuperar el secano, por lo que da por hecho la reducción de cosecha de unas 100.000 toneladas de aceite menos que en la pasada campaña, a tenor de los datos de campo que manejan los técnicos.

“Debemos tener en cuenta que al haber menos cosecha los precios en origen del aceite de oliva tienen que mantenerse por encima de los 3 euros, porque de lo contrario sería banalizar el producto y, lo peor de todo, se pondría en serio peligro la supervivencia y la sostenibilidad del medio rural. También nos preocupa la falta de mano de obra. Los olivareros están teniendo serios problemas para encontrar jornaleros que trabajen en la recolección», advierte Nicolás Chica.

“La comercialización y la menor cosecha nos hacen confiar en que los precios no sufrirán un descenso. Aún así hacemos un llamamiento a las administraciones para que pongan en marcha medidas eficaces que nos permitan vivir dignamente de nuestro trabajo”, insiste el secretario general de UPA Granada, a la vez que advierte del «crecimiento productivo de países como Túnez y Portugal con el superintensivo».

Nicolás Chica, asegura que las claves para garantizar el futuro del olivar tradicional y del medio rural pasan por «reforzar nuestro aceite de oliva virgen extra, que es el que genera sostenibilidad en las zonas rurales. Tenemos que concienciar al consumidor porque el mantenimiento del precio por encima de los tres euros es fundamental para mantener la vida y la riqueza de nuestros pueblos. Por ahí pasa la sostenibilidad de nuestras explotaciones familiares y profesionales y por ahí pasa la fijación de la población al territorio. Todo lo que sea vender el aceite de oliva virgen extra por debajo de los costes de producción es abocar al medio rural a la desaparición», concluye Nicolás Chica.

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