El sector, en unidad de acción, se muestra indignado con la decisión del subdelegado y lamenta que se actúe con otros movimientos de forma permisiva y laxa, mientras que a las organizaciones agrarias representativas del sector se les limite la participación de tractores, lo que les obliga a desconvocar la tractorada prevista.

La Unión de Pequeños Agricultores (UPA) en Granada, nos vemos en la obligación de expresar nuestra profunda indignación ante la reciente actitud de la Subdelegación del Gobierno. Lamentablemente, debido a las estrictas condiciones impuestas para llevar a cabo la tractorada programada para el 14 de marzo, nos hemos visto forzados a suspender nuestra movilización.

Es incomprensible que se nos impongan limitaciones mientras se permite cierta laxitud con otros movimientos. Nuestra intención era clara: expresar la crítica situación que atraviesa el sector agrario granadino y demandar medidas que aseguren nuestra supervivencia y viabilidad. Sin embargo, las exigencias burocráticas han impedido que podamos ejercer nuestro legítimo derecho a la protesta de manera efectiva.

Es fundamental destacar que esta no es una lucha aislada. Los agricultores y ganaderos de Granada llevamos tiempo enfrentando una asfixia constante por parte de las diferentes administraciones, tanto a nivel europeo, nacional como autonómico. Es imperativo que se reconozca nuestra voz y nuestras demandas en un momento en el que la necesidad de regulaciones uniformes en la Unión Europea, como lo evidencia el reciente incidente con las fresas importadas desde Marruecos, se hace más evidente que nunca.

Resulta especialmente preocupante que en un Estado Democrático y de Derecho se limite el derecho a la manifestación y a la libre expresión, derechos fundamentales recogidos en nuestra Constitución española. Nuestro historial de protestas pacíficas y respetuosas con la legalidad debería ser reconocido y respaldado en lugar de ser coartado de esta manera.

La tractorada tenía como objetivo no solo expresar nuestro descontento con la Ley de la Cadena, que consideramos ineficaz en su aplicación, sino también denunciar la burocratización excesiva de la Política Agrícola Común (PAC). Esta última nos obliga a ocuparnos de trámites y regulaciones que poco tienen que ver con la producción de alimentos saludables y de calidad, desviando nuestra atención de lo verdaderamente importante.

Por tanto, seguimos exigiendo una PAC que priorice las necesidades reales de los agricultores y ganaderos, y menos trámites burocráticos como el cuaderno digital. Mientras tanto, continuaremos buscando vías para hacer oír nuestras voces y defender nuestros derechos de manera legítima y justa.

 

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