El secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica Escanes, afirma que las adversidades climatológicas han causado daños devastadores en más de 80.000 hectáreas de almendro de las comarcas de Guadix, Baza, Huéscar y Alhama, con pérdidas económicas que podrían superar los 40 millones de euros.

Granada, 29 de mayo de 2026. El sector del almendro en la provincia de Granada atraviesa una campaña especialmente complicada. A pesar del incremento de superficie cultivada, la producción se verá reducida de forma notable, con una caída media estimada en torno al 50%, según advierte la organización agraria UPA Granada.

En total, la superficie dedicada al cultivo del almendro ha aumentado en 4.040 hectáreas, hasta alcanzar las 93.811 hectáreas en la provincia, de las que la mayor parte corresponde a plantaciones de secano. Sin embargo, este crecimiento no se traduce en una mejora productiva debido a los fuertes daños climáticos registrados esta campaña.

Heladas en plena floración reducen drásticamente la cosecha.

El principal factor de la caída de producción se sitúa en las heladas registradas los días 29 y 30 de marzo, cuando se alcanzaron temperaturas de hasta -6 ºC en distintas zonas del norte provincial.

Este episodio coincidió con momentos clave del desarrollo del almendro, como la floración y el cuajado del fruto, lo que ha provocado daños irreversibles en gran parte de la cosecha.

Las estimaciones de la Mesa Regional de Frutos Secos de Andalucía apuntan a una producción en Granada de unas 4.914 toneladas, de las cuales 3.238 corresponden a almendra ecológica, cifras claramente inferiores a las de la campaña anterior.

Guadix, Baza, Huéscar y Alhama concentran los mayores daños.

Las comarcas más afectadas por esta situación son Guadix, Baza, Huéscar y Alhama, donde las pérdidas oscilan entre el 80% y el 85% de la producción, con casos puntuales en los que la cosecha se ha perdido por completo.

El impacto alcanza especialmente a las explotaciones de secano y a la producción ecológica, que presentan mayor vulnerabilidad frente a episodios climáticos extremos.

En conjunto, la superficie dañada supera las 80.000 hectáreas, lo que equivale aproximadamente al 85% del cultivo de almendro en la provincia de Granada.

Un año condicionado por el clima, plagas y falta de apoyo.

Desde UPA Granada se recuerda que la campaña ya venía condicionada por un invierno con abundantes precipitaciones, que favorecieron la aparición de enfermedades fúngicas y debilitaron el estado de los árboles.

A ello se suma la expansión de plagas como el gusano cabezudo y la avispilla del almendro, dos de los principales problemas fitosanitarios del cultivo en la zona.

La organización agraria también denuncia que varios municipios de las comarcas afectadas continúan fuera de las líneas de ayudas públicas habilitadas para paliar daños por fenómenos meteorológicos, pese a la incidencia sufrida.

Agricultores sin producción pero con los mismos costes.

El impacto económico de la campaña es especialmente duro para los productores. Muchos de ellos no obtendrán prácticamente cosecha este año, aunque deberán asumir igualmente los costes habituales de mantenimiento de las explotaciones.

Según explica el secretario general de UPA Granada, Nicolás Chica Escanes, esta situación deja a numerosas familias en una posición de rentabilidad nula o incluso negativa, con graves dificultades para mantener la actividad.

Reclamación de un sistema oficial de aforo del almendro.

Tras analizar los datos disponibles del sector, UPA Granada considera urgente la puesta en marcha de un sistema oficial de aforo del almendro en Andalucía, que permita conocer con precisión la evolución real de la producción.

La organización también propone la creación de una mesa sectorial estable que garantice datos transparentes, actualizados y homogéneos sobre cosecha, existencias y mercado.

Transparencia para evitar desequilibrios en el mercado.

UPA Granada defiende que disponer de información oficial fiable permitiría reducir la incertidumbre en el mercado y evitar posibles distorsiones en los precios en origen, que afectan directamente a los agricultores.

La entidad insiste en que la mejora del sector pasa por reforzar las herramientas de análisis y seguimiento, así como por una mayor implicación de las administraciones públicas en la regulación y control de datos agrícolas.

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