El descenso de actividad de la hostelería y los bajos precios que ofrecen otros países ha hecho que sea inviable la recogida de la mayoría de los limones de la zona. El precio retrocede cada año, también en el caso de la naranja, que esta temporada ha vivido la peor de las últimas cinco y el porcentaje de cultivo de cítricos también es menor cada día.

Las naranjas y limones del Valle de Lecrín

No le dan nombre a solo un pueblo, sino a toda la comarca. Las naranjas y limones del Valle de Lecrín son de sobra conocidos en muchos lugares de la provincia e incluso más allá. Pero hace años que ya no es rentable coger las naranjas y no digamos los limones, un fruto que en esta temporada casi nadie recogerá, rehén de la lógica del mercado actual. Si tenemos la marca, tenemos el producto y tenemos la calidad ¿Qué es lo que se está haciendo mal?

Es intrínseco al sector agrícola la inestabilidad en los precios que dependen de los vaivenes del mercado, sus propias leyes y una climatología que en muchos casos puede ser determinante. Esto hace que el campo no sea una opción para los jóvenes, que buscan su futuro en otros sectores que les ofrecen más ventajas y seguridad que un campo que además se encuentra muy atomizado por las características de la zona. La consecuencia más grave es que este año ya se está dejando un cultivo sin coger porque al agricultor no le compensa hacerlo. La mejor oferta para los limones que ha llegado este año a las cooperativas de la zona ha sido de 6 céntimos por un kilo, una cuantía a todas luces insuficiente. Las causas son varias y entre ellas se cuentan, como siempre, un producto más barato de países de fuera y sobre todo el descenso de la actividad hostelera, el mayor consumidor de este cítrico.

José Palma es el presidente de la cooperativa Trama y Azahar de Lecrín. Asegura que con los 6 céntimos que les están ofreciendo por los limones “no se paga ni la mano de obra, no podemos además ponerle dinero encima”. Así las cosas, Palma no se muestra optimista con la situación: “Yo soy labrador y estoy a punto de abandonar, desde el 92 le estoy poniendo dinero al campo, y los productos de Marruecos están entrando todos los días”. Respecto a las naranjas, este año se han vendido a 13 céntimos en esta cooperativa, aunque cada vez llega menos género. Naranjas que en su mayoría tienen como destino la factoría que Don Simón tiene en la provincia de Almería y que ya envasadas se distribuyen por toda España. Preguntado por el precio justo que habría que pagar a los agricultores, el presidente de Trama y Azahar lo tiene claro: “40 céntimos el kilo, y esto es para medio vivir y cubrir gastos”. Un precio que dista y mucho de los 13 céntimos en los que se ha vendido el kilo de naranjas este año.

En El Valle la situación es parecida, aunque encontramos otros matices. Ellos tampoco han trabajado el limón común que se suele coger en la zona, aunque sí con el producto ecológico. Similar situación es la que han vivido con las naranjas, que han vendido a un precio bajo en las categorías tradicionales pero a un precio mayor si son ecológicas. Raul Mingorance es el presidente de Agrupa El Valle SCA, que se encuentra en la localidad de Melegís: “La naranja navel y la castellana se han vendido este año en una horquilla de los 10 a los 14 céntimos, con sus características de madurez y de azúcar en un punto óptimo, y el limón para industria ni lo hemos cogido”. Misma situación que en el vecino Lecrín pero con una novedad. “En el producto ecológico sí que encontramos una horquilla de precio muy interesante, ya que la naranja ecológica para industria está entre los 22 y 24 céntimos y para el mercado ese precio sube desde los 50 hasta los 90 céntimos”, explica Mingorance. Una realidad que también se traslada al limón, que ha marcado un precio “desde los 60 céntimos hasta 1 euro”, asegura el presidente de la cooperativa melegileña. Así pues, parece que lo ecológico puede ser una alternativa al cultivo tradicional de naranjas y limones, ya que actualmente obtienen una rentabilidad mucho mayor. “Para mi está claro, el futuro está en el sistema ecológico o en la permacultura, con lo que se conseguiría también identificar al Valle de Lecrín como un lugar de agricultura saludable”, subraya Mingorance.

Del campo al supermercado

Si se paga tan poco en origen por estos productos ¿Por qué en el supermercado los encontramos siempre al mismo precio y a una cuantía que no parece tener que ver con la realidad? En la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Andalucía, UPA, llevan años denunciando esta situación. Como afirma su secretario general en Granada, Nicolás Chica, “la cadena de valor es injusta y todo el mundo no se lleva lo mismo”. Una búsqueda rápida por distintas páginas web de supermercados devuelven precios que siempre superan 1 euro por 1 kilo de limones. Incluso algunos sin ser ecológicos superan los 3 euros por kilo.

Ante esta situación, Nicolás Chica lo tiene claro. “Tenemos que defender lo nuestro y hacer una labor pedagógica muy importante. Es fundamental que el consumidor se fije en la procedencia de los productos, y si no ponen ‘Origen España’, que lo vuelva a dejar en la estantería. Los consumidores tienen que ser los mejores aliados de los agricultores de este país, no nos queda otra”, cuenta el secretario general. A esta iniciativa se une la tendencia de consumir productos de cercanía y de temporada, algo que muchos consumidores están haciendo para hacer al sistema más sostenible y sano, aunque la oferta es limitada en provincias como Granada.

El tiempo dirá si hay salida para el campo y de qué manera este puede ser rentable para todo el tejido productivo que interviene desde que un fruto sale del campo hasta que llega a la mesa. Mientras, los precios siguen naufragando por quinto año consecutivo y la situación no tiene visos de cambiar. Ni siquiera la pandemia ha afectado a un sistema productivo que se ceba con plantaciones pequeñas y agricultores que no encuentran la forma de salir adelante, salvo en el caso de los productos ecológicos ¿Será esta la salida?

Fuente: El comarcal de Lecrín

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